Mundial Sudafrica 2010 / Porque esto fue África.
Con paisajes imponentes y una cultura muy rica, Sudáfrica fue la dueña de un Mundial distinto. Más arraigado con su cultura que naciones organizadoras de mundiales previos, el país más importante del continente negro consiguió sobrepasar lo esperado, y este Mundial quedará en el recuerdo un escalón por encima de otros.
Algún día alguien dirá que fue el Mundial donde los grandes cayeron pronto, donde Sudamérica brilló como continente y donde se produjo el debut copero de España. También recordarán a Mandela disfrutando, al ver a su nación unida para organizar tamaño evento; y Francia se reirá, previo a alguna semifinal, de su feroz interna con la consecuente ida en primera ronda. En ese entonces, los uruguayos tomaran mate con los argentinos en el parque binacional Botnia, recordando el último partido de la clasificación entre ambos y al orgullo de haber tenido al Balón de Oro; en Argentina retrucarán con el Diego, Messi y la pasión argenta.
Alguien tocará una vuvuzela en futuras navidades, cosechando por fin aprobaciones y no fastidio.
Mire si habrá sido un Mundial distinto, que hasta un pulpo con habilidades psíquicas fue tan protagonista como la mejor de las selecciones. Y cuantos datos quedarán fuera, porque si algo sobró en esta copa fueron las anécdotas. La misma final fue un párrafo aparte, por intensidad y cantidad de emociones y particularidades. Una parva de amonestados en los primeros 15 minutos, un colado que quiso decorar la Copa del Mundo y la necesidad de jugar dos horas completas para conseguir un campeón; un nuevo campeón, porque cualquiera fuera el resultado, el que se llevara los laureles iba a ser primerizo.
Fue distinto, claro, pero para bien. Si inclusive se debió sortear una época de duda, en la que peligraba la efectiva realización en Sudáfrica. Bienvenida sea la posibilidad de organizar mundiales en países con una cultura rica, diversa, como fue el de este año. Ahora sólo queda barrer los papeles y acomodar las mesas de una fiesta que pasó, esperando los eternos 4 años que separan un Mundial de otro. Pero quedarán las fotos, las anécdotas y los recuerdos, para inmortalizar una nueva edición de la máxima cita futbolística. Cuando suene el “waka-waka” o alguien haga sonar su vuvuzela, recordaremos que esto fue África.
Bruno Figallo, 3º B |