Perfil / La pesadilla de todo delantero.
Se llama Adrián Gabbarini, tiene 24 años y está pasando uno de los mejores momentos de su carrera. Es el arquero titular e indiscutido de Independiente y ya lo miran con buenos ojos desde Europa.
Si el club de Avellaneda sumó muchos puntos esta temporada es, en gran parte, gracias a este mendocino, que cada vez se afianza más debajo de los tres palos.
Gabbarini comenzó hace unos años a formar parte del plantel de primera como tercer arquero, por detrás de Fabián Assmann e Hilario Navarro. Ocupó el banco de relevos por primera vez el 8 de abril de 2007, estuvo 83 partidos como suplente y luego, tras la venta del joven de Zárate al futbol español y la lesión del correntino, su oportunidad llegó y la aprovechó de la mejor manera.
Su debut se dio en la cuarta fecha del Apertura pasado, en el estadio de Quilmes, en el partido que el Rojo visitó a Estudiantes. Allí en el minuto 27 del segundo tiempo, ingresó por Navarro quien se había lesionado, y empezó a ganarse la titularidad demostrando, de menor a mayor, sus grandes virtudes con seriedad y sacrificio. Hoy, con poco más de treinta partidos en primera, es una de las figuras del torneo argentino.
Se lo cuestionó en la quinta fecha, cuando tuvo un error donde se le escapó la pelota de las manos y su equipo cayó 3 a 0 ante Vélez, pero después sólo acumuló elogios gracias a su rapidez, agilidad y autoridad que lo caracterizan.
No es fácil para un portero mantener durante cinco partidos el arco en cero, pero él lo logro éste campeonato, con un invicto de 471 minutos. Estuvo a solo 133’ de alcanzar a Miguel Ángel Santoro, quien mantiene la valla roja menos vencida con 604 minutos.
“Por suerte pude tapar pelotas importantes, pero lo importante es que el equipo ganó”, repetía con humildad, una y otra vez, en cada partido que pasaba. Eso que lo hace aún más profesional, sumado a su buen nivel, causa interés en dirigentes de varios clubes europeos. Uno de ellos, el Nápoli de Italia, que está dispuesto a pagar 6 millones de dólares para llevárselo a final de la temporada.
Además, sueña con integrar la nómina de convocados para el Mundial de Sudáfrica. “Con tal de estar en la Selección juego en la esquina de mi barrio”, dijo el mendocino aunque sabe que es difícil y que todo depende de Diego Maradona.
En julio pasado, tuvo la posibilidad de irse a Unión de Santa Fe pero “preferí quedarme y pelearla, y acá estoy, jugando”. Paciente de soportar una larga espera en el banco, el joven que en octubre cumplirá sus 25 años, asegura que todavía tiene mucho que aprender y revisa los partidos una y otra vez para ver sus errores.
No se sabe que pasará con su futuro, pero lo que sí se sabe es que sea en Independiente o en Europa, va a seguir siendo la pesadilla de todo delantero.
Diego Pero
3° B.
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